- Sin la práctica
diaria de ese binomio, los resultados son previsibles: la vida
individual y social se trunca, la interacción de personas
y grupos queda cercenada, el progreso material se distorsiona,
se detiene la posibilidad de cambio, se desvirtúa la justicia,
el desarrollo humano se convierte en mera ficción. La
libertad no debe ser coartada en función de ningún
otro fin. La libertad es una, pero a la vez múltiple en
sus manifestaciones; pertenece a los seres humanos, no al poder.
- Porque compartimos esta convicción,
porque creemos en la fuerza creativa de nuestros pueblos y porque
estamos convencidos de que nuestro principio y destino deben
ser la libertad y la democracia, apoyamos abiertamente su manifestación
más directa y vigorosa, aquella sin la cual el ejercicio
democrático no puede existir ni reproducirse: la libertad
de expresión y de prensa por cualquier medio de comunicación.
-
- Los firmantes de esta declaración
representamos distintas herencias y visiones. Nos enorgullecemos
de la pluralidad y diversidad de nuestras culturas, y nos felicitamos
de que confluyan y se unifiquen en el elemento que propicia su
florecimiento y creatividad: la libertad de expresión,
motor y punto de partida de los derechos básicos del ser
humano.
- Solo mediante la libre expresión
y circulación de ideas, la búsqueda y difusión
de informaciones, la posibilidad de indagar y cuestionar, de
exponer y reaccionar, de coincidir y discrepar, de dialogar y
confrontar, de publicar y transmitir, es posible mantener una
sociedad libre.
-
- Solo mediante la práctica
de estos principios será posible garantizar a los ciudadanos
y grupos su derecho a recibir información imparcial y
oportuna. Solo mediante la discusión abierta y la información
sin barreras será posible buscar respuestas a los grandes
problemas colectivos, crear consensos, permitir que el desarrollo
beneficie a todos los sectores, ejercer la justicia social y
avanzar en el logro de la equidad.
- Por esto, rechazamos con vehemencia
a quienes postulan que libertad y progreso, libertad y orden,
libertad y estabilidad, libertad y justicia, libertad y gobernabilidad,
son valores contrapuestos.
- Sin libertad no puede haber
verdadero orden, estabilidad y justicia. Y sin libertad de expresión
no puede haber libertad. La libertad de expresión y de
búsqueda, difusión y recepción de informaciones
sólo podrá ser ejercida si existe libertad de prensa.
- Sabemos que no toda expresión
e información pueden encontrar acogida en todos los medios
de comunicación. Sabemos que la existencia de la libertad
de prensa no garantiza automáticamente la práctica
irrestricta de la libertad de expresión. Pero también
sabemos que constituye la mejor posibilidad de alcanzarla y,
con ella, disfrutar de lasdemás libertades públicas.
- Sin medios independientes, sin
garantías para su funcionamiento libre, sin autonomía
en su toma de decisiones y sin seguridades para el ejercicio
pleno de ella, no será posible la práctica de la
libertad de expresión. Prensa libre es sinónimo
de expresión libre.
Allí donde los medios pueden surgir libremente, decidir
su orientación y la manera de servir al público,
allí también florecen las posibilidades de buscar
información, de difundirla sin cortapisas, de cuestionarla
sin temores y de promover el libre intercambio de ideas y opiniones.
Pero, cuando con el pretexto de cualesquiera objetivos se cercena
la libertad de prensa, desaparecen las demás libertades.
Nos complace que, tras una época en que se pretendió
legitimar la imposición de controles gubernamentales a
los flujos informativos, podamos coincidir ahora en la defensa
de la libertad. En esta tarea, muchos hombres y mujeres del mundo
estamos unidos. Sin embargo, también abundan los ataques.
- Nuestro continente no es una
excepción. Aún persisten países con gobiernos
despóticos que reniegan de todas las libertades, especialmente,
las que se relacionan con la expresión. Aún los
delincuentes, terroristas y narcotraficantes amenazan, agreden
y asesinan periodistas.
Pero no solo así se vulnera a la prensa y a la expresión
libres. La tentación del control y de la regulación
coaccionante ha conducido a decisiones que limitan la acción
independiente de los medios de prensa, periodistas y ciudadanos
que desean buscar y difundir informaciones y opiniones.
- Políticos que proclaman
su fe en la democracia son a menudo intolerantes ante las críticas
públicas. Sectores sociales diversos adjudican a la prensa
culpas inexistentes.
- Jueces con poca visión
exigen que los periodistas divulguen fuentes que deben permanecer
en reserva. Funcionarios celosos niegan a los ciudadanos accesoa
la información pública. Incluso las constituciones
de algunos países democráticos contienen ciertos
elementos de restricción sobre la prensa.
- Al defender una prensa libre
y rechazar imposiciones ajenas, postulamos, asimismo, una prensa
responsable, compenetrada y convencida de los compromisos que
supone el ejercicio de la libertad.
- PRINCIPIOS
- Una prensa libre es condición
fundamental para que las sociedades resuelvan sus conflictos,
promuevan el bienestar y protejan su libertad. No debe existir
ninguna ley o acto de poder que coarte la libertad de expresión
o de prensa, cualquiera sea el medio de comunicación.
Porque tenemos plena conciencia de esta realidad, la sentimos
con profunda convicción y estamos firmemente comprometidos
con la libertad, suscribimos esta Declaración, con los
siguientes principios:
- 1. No hay personas ni sociedades libres
sin libertad de expresión y de prensa. El ejercicio de ésta no es una
concesión de las autoridades; es un derecho inalienable
del pueblo.
2. Toda persona tiene el derecho
a buscar y recibir información, expresar
opiniones y divulgarlas libremente. Nadie puede restringir o
negar estos derechos.
3. Las autoridades deben estar legalmente
obligadas a poner a
disposición
de los ciudadanos, en forma oportuna y equitativa, la información
generada por el sector público. No podrá obligarse
a ningún periodista a revelar sus fuentes de información.
4. El asesinato, el terrorismo,
el secuestro, las presiones, la intimidación,
la prisión injusta de los periodistas, la destrucción
material de los medios de comunicación, la violencia de
cualquier tipo y la impunidad de los agresores, coartan severamente
la libertad de expresión y de prensa. Estos actos deben
ser investigados con prontitud y sancionados con severidad.
5. La censura previa, las restricciones
a la circulación de los medios o a
la divulgación de sus mensajes, la imposición arbitraria
de información, la creación de obstáculos
al libre flujo informativo y las limitaciones al libre ejercicio
y movilización de los periodistas, se oponen directamente
a la libertad de prensa.
6. Los medios de comunicación
y los periodistas no deben ser objeto de
discriminaciones o favores en razón de lo que escriban
o digan.
7. Las políticas arancelarias
y cambiarias, las licencias para la importación
de papel o equipo periodístico, el otorgamiento de frecuencias
de radio y televisión y la concesión o supresión
de publicidad estatal, no deben aplicarse para premiar o castigar
a medios o periodistas.
8. El carácter colegiado
de periodistas, su incorporación a asociaciones
profesionales o gremiales y la afiliación de los medios
de comunicación a cámaras empresariales, deben
ser estrictamente voluntarios.
9. La credibilidad de la prensa
está ligada al compromiso con la verdad, a
la búsqueda de precisión, imparcialidad y equidad,
y a la clara diferenciación entre los mensajes periodísticos
y los comerciales. El logro de estos fines y la observancia de
los valores éticos y profesionales no deben ser impuestos.
Son
responsabilidad exclusiva de periodistas y medios. En una sociedad
libre la opinión pública premia o castiga.
10. Ningún medio de comunicación
o periodista debe ser sancionado por
difundir la verdad o formular críticas o denuncias contra
el poder público.
- La lucha por la libertad de
expresión y de prensa, por cualquier medio, no es tarea
de un día; es afán permanente. Se trata de una
causa esencial para la democracia y la civilización en
nuestro hemisferio. No sólo es baluarte y antídoto
contra todo abuso de autoridad: es el aliento cívico de
una sociedad. Defenderla día a día es honrar a
nuestra historia y dominar nuestro destino.
- Nos comprometemos con estos
principios.
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